LA FALSA COOPERATIVA

LA FALSA COOPERATIVA

El cebo. 
El año pasado, bajo el título de “Grupo patológico” ya publicamos otra entrada en este blog relacionada con el asunto que ahora ha resuelto definitivamente la Audiencia Provincial de Cantabria.
A nuestros clientes, tres jóvenes parejas, les dijeron que era más fácil y rápido tramitar la financiación del proyecto de construcción de los chalets con los que soñaban, haciéndolo en forma de cooperativa. Y no solo solo les dieron ese consejo, sino que se ofrecieron a gestionársela ( por un módico precio ), les implicaron en el consejo rector, y cuando quisieron darse cuenta podría parecer, a ojos de un espectador incauto o desatento, que en efecto eran ellos solos los promotores del proyecto. Los tiburones del ladrillo.
En realidad, es una empresa del propio grupo la que opta a los terrenos, otra los financia, otra los adquiere, otra cuenta con los técnicos que desarrollan los proyectos de delimitación, compensación y ejecución, otra comercializa el producto final, otra organiza y gestiona las aportaciones de los compradores como presuntos cooperativistas, otra actúa como constructora, y otras como gestoras y mantenedoras de las comunidades de propietarios.
Ni un solo céntimo cae fuera del grupo.
 

Interpretación favorable a los consumidores 

Pues bien, ahora la Audiencia Provincial de Cantabria ha desestimado el recurso de la inmobiliaria que captó a nuestros clientes y les convirtió en falsos cooperativistas. Y lo hace sobre la base de que: “ El contrato objeto de debate debe interpretarse a favor de los actores, consumidores y no a favor de la recurrente que ha dado lugar a las confusiones. “
Y sigue diciendo: “ Los actores firman como socios de la cooperativa, evidentemente porque tienen un interés en la promoción; la Gestora encargada de facilitar a la cooperativa el desarrollo de la promoción, no acredita haber informado, asesorado o realizado algún acto que permitiese a la cooperativa desarrollar la promoción. La gestora no sólo es integrante del grupo de empresas de la demandada, sino que además ella u otra empresa del grupo ha desarrollado en dichos terrenos una promoción distinta, con manifiesto perjuicio a los actores.”
En resumen, una falsa cooperativa, orquestada desde el grupo de empresas conscientemente articulado para captar fondos del patrimonio privado, jugar con ellos, y solo si la apuesta es ganadora, destinarlos a la construcción.
A esto se llama: jugar sobre seguro. Hasta que la justicia interviene.